
Una noche fue la Parca
a Palenque, de repente,
con su libreta y su estaca
por don Andrés, tan sonriente.
En Palenque abrió la puerta
la Muerte, con su inventario;
y halló la caja abierta:
¡sin fondos en el erario!
Dos Bocas fue tu derroche
y el tren no dejó ni un peso;
el AIFA duerme de noche
y paga el país por eso.
Prometiste ser honrado,
sin trampas ni corruptelas;
tu gobierno se ha llenado
de contratos y clientelas.
Ofreciste mil abrazos
a narcos de la nación,
y nos llovieron balazos
sin remedio ni perdón.
Los cuarteles, desbordados,
se adueñaron del timón;
los civiles, relegados,
perdieron toda función.
Repartiste mil millones
para paliar la pobreza;
mas faltaron las opciones
de trabajo y de riqueza.
Juraste enterrar al PRI
y jamás darle consuelo;
pero volvió por aquí
y le diste nuevo vuelo.
El PRI salió de ultratumba
con sus viejas dentelladas;
y como zombi retumba
con las mañas renovadas.
La Parca, la muy chismosa,
gritó, burlona y serena:
«¡Sacaste al PRI de la fosa
y lo llamaste Morena!» ~
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